domingo, 25 de julio de 2010

PSM

¿Qué nos pasó? ¿Cómo nos dejamos ir? ¿En qué momento nuestro sendero se abrió, y tomamos caminos distintos, opuestos...? Si hasta ayer te sentía tan cerca, como es que no me di cuenta que tu tren partía hacia algún paradero desconocido para mí. No se si fue enojo, celos, o cualquiera de los sentimientos que hacen ver lo peor de las personas. No lo sé. Una vez me dijeron que el tiempo enfría. Pues sí, es verdad. El tiempo enfrió, pero de mi parte congeló todo lo malo. No se que será de vos, si enfrió todo lo que alguna vez habrás pensado mal de mí, o si de lo contrario, arrasó con todo lo bueno, lo compartido, lo nuestro. A veces creo darme cuenta que en realidad soy la única que piensa todavía en aquello. La que recuerda con media sonrisa y una lágrima curiosa aquellos días. Quizás para vos no valieron lo mismo que para mí. Quizás realmente no importaron. Quizás realmente no importé. Quizás... Maldita incertidumbre eterna, no me atrevería a indagar, no soportaría la terrible afirmación.
Podría canalizar de cualquier manera este enojo conmigo misma que tengo por ser tan cobarde. Podría transformarlo en lo que sea. Pero no sería más que mi temor disfrazado.
No puedo evitar extrañarte. Mas lo callaré.
No puedo evitar querer acercarme. Pero siempre freno cada paso que pretendo dar.
Este juego me está venciendo. Por cada casillero avanzado, retrocedo diez, cien, mil...
Y otra vez me recluyo en mis pensamientos. En mi aparente aspecto de superación. Otra vez, vuelvo a escribir, sin pretender que estas palabras te lleguen...

No hay comentarios: