¿Cómo hacer con las cosas que no vuelven? ¿Qué hacer cuando algo que te hacía dichoso, ya no tiene el mismo efecto sobre tu vida? Huir o enfrentar. Silenciarse o plantearlo. ¿Qué hacer cuando tu suerte cambia, y es ajeno a todo lo que puedas imaginar? Cuando te levantas un día, y vuelves a mirar a esa persona que esta ahí, en el mismo lugar donde estuvo antes, y ya no te maravilla, ya no causa lo que en ti solía causar. Puedes hasta desconocerla, inclusive aborrecerla, y no encuentras razón alguna de por qué la detestas, o de por qué la has querido alguna vez...
¿Qué hacer cuando piensas en todo lo que con esa persona has compartido, lo que has sufrido, lo que has disfrutado, y sientes que todo ha quedado muy atrás en el pasado, y te queda solo el añoro por esas épocas doradas, sin esperanzas de volver a vivirlo en su compañía?
¿Qué hacer cuando te prometiste a ti mismo no alejarte nunca, pero es imposible mantener esa promesa? ¿Qué hacer cuando tus propias palabras pesan más que el plomo? sólida cárcel de la cual eres prisionero...
¿Qué hacer cuando la ambigüedad te invade, y no sabes si la quieres lejos, o más cerca que nunca?
¿Qué hacer cuando terminas dándote cuenta que esa persona se siente del mismo modo contigo, piensa lo mismo de ti, siente lo mismo, y tampoco obtuvo ninguna respuesta aún?
¿Qué hacer cuando a pesar de todo sigues esforzándote, para contrariar a tu mente y a tu corazón? y no sientes más que falsedad en todos tus actos, en todos sus actos...
¿Qué hacer?
Es tan duro decidir, es tan duro cuando sabes que ese sí o ese no pueden cambiar tu existencia, como dijo alguna vez un sabio muy sabio. Es duro elegir cuando no podemos equivocarnos, cuando sabemos que no podemos equivocarnos. Cuando no se permite el error, cuando es irreversible el efecto que esa decisión causaría sobre nuestras vidas, es difícil.
lunes, 5 de julio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario