miércoles, 28 de julio de 2010

Perdón.

Perdonar no es otra cosa más que darle la oportunidad divina a aquella persona, que ante nosotros se arrepiente, aquella que se muestra como una criatura indefensa delante nuestro, con transparencia total. No es, sin embargo, bajar la cabeza, como algunos piensan. No es de cobardes, por el contrario, no existe más que nobleza y valentía en aquel que perdona. Es ese instante donde abrimos nuestro corazón, y dejamos de pensar por un momento en lo sucedido. Es no darle importancia a nuestra vanidad, y pensar en el otro como lo que es, un simple mortal redimiéndose.
Por otro lado, pedir perdón, no nos hace menos. Nos libera de nuestro maldito orgullo. Nos limpia, nos vuelve niños una vez más, indefensos pero puros. No deja a la merced del otro, pero sin embargo es el gesto más sincero que podemos realizar.
Perdón.

domingo, 25 de julio de 2010

PSM

¿Qué nos pasó? ¿Cómo nos dejamos ir? ¿En qué momento nuestro sendero se abrió, y tomamos caminos distintos, opuestos...? Si hasta ayer te sentía tan cerca, como es que no me di cuenta que tu tren partía hacia algún paradero desconocido para mí. No se si fue enojo, celos, o cualquiera de los sentimientos que hacen ver lo peor de las personas. No lo sé. Una vez me dijeron que el tiempo enfría. Pues sí, es verdad. El tiempo enfrió, pero de mi parte congeló todo lo malo. No se que será de vos, si enfrió todo lo que alguna vez habrás pensado mal de mí, o si de lo contrario, arrasó con todo lo bueno, lo compartido, lo nuestro. A veces creo darme cuenta que en realidad soy la única que piensa todavía en aquello. La que recuerda con media sonrisa y una lágrima curiosa aquellos días. Quizás para vos no valieron lo mismo que para mí. Quizás realmente no importaron. Quizás realmente no importé. Quizás... Maldita incertidumbre eterna, no me atrevería a indagar, no soportaría la terrible afirmación.
Podría canalizar de cualquier manera este enojo conmigo misma que tengo por ser tan cobarde. Podría transformarlo en lo que sea. Pero no sería más que mi temor disfrazado.
No puedo evitar extrañarte. Mas lo callaré.
No puedo evitar querer acercarme. Pero siempre freno cada paso que pretendo dar.
Este juego me está venciendo. Por cada casillero avanzado, retrocedo diez, cien, mil...
Y otra vez me recluyo en mis pensamientos. En mi aparente aspecto de superación. Otra vez, vuelvo a escribir, sin pretender que estas palabras te lleguen...

lunes, 5 de julio de 2010

Decisiones.

¿Cómo hacer con las cosas que no vuelven? ¿Qué hacer cuando algo que te hacía dichoso, ya no tiene el mismo efecto sobre tu vida? Huir o enfrentar. Silenciarse o plantearlo. ¿Qué hacer cuando tu suerte cambia, y es ajeno a todo lo que puedas imaginar? Cuando te levantas un día, y vuelves a mirar a esa persona que esta ahí, en el mismo lugar donde estuvo antes, y ya no te maravilla, ya no causa lo que en ti solía causar. Puedes hasta desconocerla, inclusive aborrecerla, y no encuentras razón alguna de por qué la detestas, o de por qué la has querido alguna vez...
¿Qué hacer cuando piensas en todo lo que con esa persona has compartido, lo que has sufrido, lo que has disfrutado, y sientes que todo ha quedado muy atrás en el pasado, y te queda solo el añoro por esas épocas doradas, sin esperanzas de volver a vivirlo en su compañía?
¿Qué hacer cuando te prometiste a ti mismo no alejarte nunca, pero es imposible mantener esa promesa? ¿Qué hacer cuando tus propias palabras pesan más que el plomo? sólida cárcel de la cual eres prisionero...
¿Qué hacer cuando la ambigüedad te invade, y no sabes si la quieres lejos, o más cerca que nunca?
¿Qué hacer cuando terminas dándote cuenta que esa persona se siente del mismo modo contigo, piensa lo mismo de ti, siente lo mismo, y tampoco obtuvo ninguna respuesta aún?
¿Qué hacer cuando a pesar de todo sigues esforzándote, para contrariar a tu mente y a tu corazón? y no sientes más que falsedad en todos tus actos, en todos sus actos...
¿Qué hacer?
Es tan duro decidir, es tan duro cuando sabes que ese sí o ese no pueden cambiar tu existencia, como dijo alguna vez un sabio muy sabio. Es duro elegir cuando no podemos equivocarnos, cuando sabemos que no podemos equivocarnos. Cuando no se permite el error, cuando es irreversible el efecto que esa decisión causaría sobre nuestras vidas, es difícil.