jueves, 22 de abril de 2010

Uno.

Hoy todo se centra en vos. Lo demás gira en torno tuyo, mal que le pese a este loco mundo. Derroché de una vez por todas el heliocentrismo, ya no me sirve. Ni me hablen acerca del geocentrismo, ningún planeta puede tener mas jerarquía que siquiera una de tus miradas. Lo tengo muy en claro, se quien ocupa el centro de mi universo. Solamente me gustaría que te des por aludido, ya que siento que para vos es sólo tu imaginación. Este planeta que es nuestro, no necesita de elefantes para sostenerse, nuestro amor es lo bastante sólido como para lograrlo.
Puede venirse todo abajo, pero mientras estemos juntos, sintiéndonos cerca, mi piel con tu piel, yo dibujando cada una de tus perfectas imperfecciones con mis besos, vos haciéndome morir y renacer una y mil veces, ambos observándonos en la lucha del amor, dándonos por vencidos, al darnos cuenta que al perder, estamos ganando; nada de lo nuestro se va a destruir, nuestro pequeño mundo va a seguir en pie. Somos uno, quise decirte esa tarde, pero no me animé, y era verdaderamente como me sentía, tan parte de vos, como vos parte de mí. Somos uno, y es tan bella esa unión, que va más allá de cualquier divinidad, de cualquier paraíso, es la utopía alcanzada.

martes, 6 de abril de 2010

Cielo.

Qué sorpresa haberte encontrado allí. Una punzada en mi corazón me devolvió algunos recuerdos que había guardado ya es su cajón correspondiente, enterrados, bajo mil llaves. Tu carita, algo cambiada; el tiempo se nota en vos, pero hace que yo lo note en mí aún más. Esperé tener la suerte de que hablaras, volver a escuchar esa vocecita que me había alegrado alguna vez, pero estabas dormido y no me atreví a acercarme, dabas esa sensación de perfecta paz y hubiese sido algo terrible quebrantar ese momento; además no me hubiese atrevido, soy horriblemente cobarde, odio tanto mis propias trabas. Me siento tan desdichada por no poder acercarme, por no poder hablarte, por no poder abrazarte, por no poder... quererte. Será el destino que quiere que no seas parte de mi vida, no sé. Presiento que es más el temor que tengo a incluirte, que ese destino, del cual yo solamente soy la dueña. Capaz algún día, por fin exista ese vuelco total, ese cambio, y pueda asumir que existís, que estas ahí, y que tengo derecho a todo lo que hoy deseo. Mientras tanto me conformo con sentirme un poco dichosa de encontrarte sorpresivamente, verte de soslayo, sin siquiera poder mirarte a los ojos. ¡Me conformo con tan poco! Es mi karma, por ser tan temerosa. Perdón.